La blogosfera es como una ciudad de noche.

Las calles principales están muy iluminadas. En ellas, ves perfectamente los detalles de los escaparates.

En las secundarias, a veces se ha fundido una bombilla y hay una zona más oscura. O el pavimento está levantado y tienes que mirar al suelo. O, en ocasiones, incluso, los árboles están descuidados y sus ramas tapan los detalles de los edificios.

Hay barrios periféricos en los que el alumbrado público brilla por su ausencia, sin que el resto de la ciudad se inmute ante los gritos de los vecinos pidiéndolo.

No te engañes: a menos que seas un superventas, tu blog de escritor es una librería en un barrio periférico.

Para poder vender libros, tienes dos opciones:
  • Te mudas a una de las calles principales: porque tienes mucho dinero o porque te ha tocado la lotería.
  • Pones un foco en la puerta de tu librería para que se vea y la pintas y decoras para que destaque entre el resto de las casas.
El primer caso es complicado. El segundo, lleva trabajo. Tú decides. Yo he optado por la segunda opción: si mi librería es bonita y original, llamará la atención y, poco a poco, el boca a boca hará el resto.
A lo mejor, si trabajo duro en ofrecer siempre contenidos originales y llamativos, en unos años podré mudarme a una de las calles iluminadas.
Pero…

¿Cómo consigo poner un foco sobre la puerta de mi blog?

Básicamente, hay cuatro cosas que ponen el foco sobre tu puerta. Digamos que triunfar con un blog de escritor es como subirse a una silla de cuatro patas. Estas cuatro patas son:
  • El contenido de tu blog
  • El diseño
  • El SEO-on-page (que es lo que hacemos en nuestra página para que enamore a Google)
  • La estrategia en redes sociales

Hoy solo vamos a hablar del primero, porque seguro que has oído en algún sitio eso de que

El contenido es el rey

 

Pero ten claro que, por muy buen contenido que tengas, si el resto de las patas cojea, te será mucho más difícil subirte a la silla.
Cuando redactas un contenido para tu blog de escritor toda palabra importa. Te van a juzgar por ese contenido y va a ser eso lo que los enganche o lo que los haga huir por patas.
Empezando por el título.
El título debe ser impactante.
Debe llamar la atención.
Intrigar.
Pongamos un ejemplo: yo soy autora de Fantasía juvenil y quiero hablar de la última novela de este género que me he leído, que –dicho sea de paso– me ha encantado. Puedo titularlo: “Reseña de X, de Fulanito de Tal” o “La mejor lectura de este mes es…”.
¿Cuál de los dos títulos abrirías? Me parece que nos vamos entendiendo. El segundo título es infinitamente más tentador. ¿Por qué? Porque hemos usado la curiosidad como gancho. Los seres humanos somos cotillas por naturaleza y necesitamos saber cómo terminan las cosas. Necesitamos un cierre.
Además de cotillas, tendemos a actuar guiados por las emociones. Somos pasionales, aunque no seamos conscientes de ello. Esto tan sencillo, y a la vez tan complejo, es la base del Copywriting.
Pero, Ana, ¿otra palabreja?
¿Qué demonios es el copywriting?
 
Un copywriter es un redactor que crea textos con fines publicitarios. No levantes la nariz diciendo en plan snob: “Yo soy escritor, no publicista”. Conozco grandes escritores que fueron al mismo tiempo grandes copywriters. De hecho, la gran mayoría de los superventas lo son: el poder pulsar las emociones a través de las palabras es algo que todo buen escritor debería tener en su mochila.
Las emociones de tus lectores van a ser la linterna que ilumine la puerta de tu blog.
Emociones negativas: culpabilidad, miedo, ira, sufrimiento, decepción, codicia…todas ellas emociones de alta intensidad. Un ejemplo de un buen uso es este post de Excentrya:
Emociones negativas en copywriting
Pulsa sobre la imagen para leer el post
Emociones positivas: deseo, pasión, fama, superación personal, confianza…todas aquellas cosas que nos llenan y que nos atraen como imanes. Un ejemplo de buen uso es este post de Gabriella Campbell
Pulsa sobre la imagen para leer el post

Emociones neutras: sorpresa, curiosidad, exclusividad, desafío…emociones difícilmente calificables como positivas o negativas. Un ejemplo de esto es este post de mi propio blog de autora: El Fogón.

Pulsa sobre la imagen para leer el post.

Pero si os fijáis los tres tienen algo en común: son útiles, aportan valor al lector. Si, además, el contenido es fácil de entender y con enlaces a otros sitios, ten por seguro que será compartido de forma natural. Sin trucos.

Por cierto, ¿compartís este post? (guiño, guiño).

El tema del contenido da para muchos, muchísimos posts. Solo los títulos dan, de hecho, para hacer un mini-ebook que recibirán los suscriptores en el correo mensual de este mes (que será el día 25 de Octubre).
Así que si quieres recibirlo, no sé qué estás esperando.

 



¿Cuando escribes tus posts 
te paras a pensar los títulos
 o escribes el primero que se te ocurre? 
 
 

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