Es para mí difícil hacer el análisis de Lecturonauta porque tengo que tirar de las orejas a alguien a quien aprecio mucho, del que he sido lector beta y que, a su vez, lo ha sido de mi última novela. Pero no puedo hacer otra cosa que darle un tirón de orejas virtual a Guille —el alma máter de Lecturonauta— por la cantidad de cosas que se pueden mejorar en su blog. 

Empezamos por la mala elección de dominio y de plataforma: WordPress.com es, como vimos al hablar de las plataformas, la peor opción. En algún momento, Guille tendrá que plantearse la migración. Porque, además, estar en WordPress.com no te permite añadir Google Analytics a tu blog, con lo que vas dando palos de ciego (sin estadísticas que te guíen por el camino correcto). Recuerda que en la biblioteca de suscriptores, tienes un ebook sobre Google Analytics. 
Y…¿qué pasará cuando migre? Pues que va a tener que empezar literalmente de cero. Pero, además, no va a poder avisar a sus suscriptores del cambio de blog. ¿Por qué? Porque no hace email marketing (por cierto, de esto también tienes un ebook en la Biblioteca). No podemos suscribirnos al blog del Lecturonauta, aunque queramos. Y su correo lo encontramos de casualidad, lo mismo que las redes sociales, entrando en las pestañas de la parte superior. No hay página de contacto. Y salvo el widget enorme de Twitter del lateral, no aparecen los iconos de las redes sociales en la página de aterrizaje. 
La colocación de los elementos del sidebar tampoco es la correcta. El archivo, que es lo que menos nos interesa destacar, debería ir al final. Y tal vez, los posts más vistos al principio. Para que el lector se quede más tiempo en el blog. 
Cuanto más tiempo dure la visita del lector en tu blog, más importante es éste para Google. En este sentido, a Guille le falta picardía. Las reglas de Pixar, una serie de posts maravillosos sobre cómo ajustar las reglas de los guionistas de Pixar a la escritura de novelas, debería llevar al final un índice con los enlaces al resto de las reglas. No en un gigapost, como ha prometido Guille, sino un índice en cada uno de los posts. De forma que, si un lector llega por casualidad a Lecturonauta desde Google, viaje a través de todos los posts de la serie caiga en el número que caiga. 
El calendario editorial lo respeta. Y los posts están muy bien trabajados. La metadescripción es correcta. Y el diseño del blog se ajusta al público al que se dirige, aunque creo que Guille no tiene muy claro cuál es su público objetivo. Escribe —muy bien— fantasía. Y el género que sugiere la cabecera es ese, pero luego, los posts no usan palabras clave. Y el SEO–on-page es algo que no existe en el blog, desaprovechando así las posibilidades que le brinda Google. 
Las imágenes no están optimizadas (de esto, también hay un ebook en la biblioteca) para web, lo que hace que la página pese mucho y que Google no la tenga en cuenta. 
No existe plan en redes sociales. Con lo cual, tanto twitter como facebook tienen pocos seguidores. Y Facebook, en concreto, es una página completamente estéril (El edge rank, esa cosa tan simpática que se sacó Mark Zuckerberg de la manga, se la ha cargado). 
En fin, que supongo que a estas alturas, las orejas de Guille deben estar rojas como tomates de tanto tirón, pero es que me da rabia que no haga las cosas bien, porque tiene muchísimo potencial como escritor y sus contenidos son muy buenos. ¿Cuándo se lo tomará en serio? 
PD: Perdóname el tirón de orejas virtual, Guille. Ya sabes que te quiero. (Ahora me dirás que «hay amores que matan, jodía»). 
PDD: Este es mi último análisis bloguero. Google Analytics me dice que estos posts ya no gustan a los lectores, así que he decidido volver al ritmo anterior. Un post, los jueves. Unido al vídeo que se sube cada dos miércoles en el canal de Youtube. Y al mail semanal que reciben los suscriptores con los mejores enlaces sobre marketing para escritores de la blogosfera (y el acceso completo a la Biblioteca de herramientas, sí, soy pesada, lo he dicho tres veces. Con esta, cuatro).