lectores cero

Cuando pares el primer borrador de tu libro, es casi como cuando pares un bebé. Bueno, el borrador no berrea cada dos horas pidiendo comida, pero es sangre de tu sangre. Somos demasiado poco objetivos con él. Y, de la misma manera que para una madre su hijo nunca es feo, para un escritor su manuscrito es perfecto. Más perfecto cuanto más novato es.

Necesita un lector cero en su vida. 

El cambio del modelo editorial ha cambiado la forma de trabajar de los escritores. Pero tanto si vas a autopublicar como si vas a publicar por vía tradicional, la primera impresión que se lleva el que juzga tu obra es muy importante. Así que necesitas que tu manuscrito pase por varias fases, que madure y que se curta lo mismo que tu bebé.

Después de meses de vivir en nuestros mundos de fantasía, hay párrafos o escenas que están poco claras en el manuscrito porque están perfectamente claras en nuestra cabeza. O personajes que no llegamos a perfilar del todo pero no nos damos cuenta porque estamos echando los hígados con el personaje que tiene enfrente.

Necesitas a alguien externo que te ayude a purgar tu obra de fallos garrafales. Ese alguien, el primero que lee el manuscrito, es el lector cero o lector beta. Este último término viene del mundo del software donde los programas salen con una versión beta que prueban unos pocos usuarios, antes de salir con la versión definitiva.

¿Qué es un lector cero?

Realmente cualquiera puede ser lector cero. Pero uno de los problemas mayores que puede tener un escritor es no elegir de forma adecuada a sus lectores cero. Un lector cero ideal debe ser:

  • El público objetivo de tu libro (o bien, lector habitual del género). Es decir, que si escribo histórica, no puede ser lector cero de mi libro alguien que no lea jamás histórica.
  • Constructivo, no destructivo: si algo no le gusta, debe decir por qué. No criticar por criticar, sino ser proactivo. Incluso, a veces, ofrecer soluciones. Uno de mis lectores cero de “Las Tierras Oscuras” me sugirió un cambio en la trama que la enriqueció muchísimo.
  • Lector regular. No leer un libro de tu temática una vez al año, sino devorarlos. Y tener una lista de pendientes de tu temática que lo confirme como literaturadicto.

Por eso, es muy complicado encontrar buenos lectores cero.

¿Cómo encuentro a un buen lector cero?

Lo cierto es que los lectores cero son como cualquiera de las otras facetas del escritor. Cuando empiezas, cualquiera te vale como lector cero. Luego, te das cuenta de quiénes son los que verdaderamente te aportan y a esos los guardas como oro en paño. Porque el que tiene un buen lector beta tiene un tesoro.

El problema es encontrarlos al principio. Hay varias formas:

Los amigos.

A mí esto no me ha servido nunca hasta que empecé a hacerme amiga de escritores. Mis amigos 1.0 no leen (o leen muy poco) y yo soy el bicho raro. Pero sé de autores que tienen amigos muy leídos que les han servido de lectores beta y están muy contentos. Sin embargo, los amigos no creo que sean una buena elección. A veces, por no hacerte daño, se callan fallos gordos que deberían decirte.

Más que nada, porque luego te los dirán los lectores. Y eso duele mucho más.

En grupos de escritores. 

Los escritores suelen ser muy buenos lectores cero, no solo porque —si son escritores de tu temática— se han leído mil libros sobre trama, estructura, personajes y qué hay que hacer y qué no, sino que suelen ser lectores adictos al género.

Yo tengo un grupo de tres escritoras que nos corregimos las unas a las otras. Cada semana subimos a un Google Drive compartido un capítulo de la novela que estamos escribiendo y las otras dos nos lo destripan.

Estos grupos de corrección tienen que tener una serie de requisitos: en primer lugar, tienen que ser de completa confianza. No puede ser alguien que no conoces de nada porque puedes encontrarte que ha subido tu novela a Amazon con su nombre, por ejemplo. Y también porque, como dice Mónica Gutiérrez Artero, esos dos escritores (o tres, nunca debe ser un grupo mayor de 4 miembros) te van a “ver en bragas” porque tu capítulo se sube tal cual lo has escrito, sin pulir aún fallos de estilo y es posible que también los tengas de trama.

Gente como Tolkien o C.S. Lewis trabajaban de esta manera.

En redes sociales.

Una de las cosas que siempre te recomiendo es que hagas networking con escritores y lectores de tu temática en redes sociales. Con la palabreja del networking, lo que quiero decir es que te relaciones, que salgas de tu torre de marfil e interactúes, leas sus contenidos, opines, ayudes.

No dejes que la geografía limite tu trabajo como escritor. El mundo es global y yo he sido lectora cero de un escritor chileno, por ejemplo.

Lectores cero profesionales. 

Los lectores cero profesionales son generalmente escritores de una temática, que se dedican a realizar informes de lectura de forma profesional. Un lector beta profesional te elaborará un informe en el que analizará personajes, estructura, trama, ritmo, voz, narrador, gramática y estilo. Eso son muchas horas de trabajo y hay que pagarlas. De todas formas, el precio de una lectura editorial profesional (dependiendo del número de palabras y de cómo esté de pulido el texto) suele moverse entre los 150-300 euros.

Y no es una corrección. Ni sustituye a la corrección.

¿Cómo saber si un lector cero profesional es fiable? 

Lo más normal es que sea gracias al boca a boca. Por recomendaciones de autores que ya han trabajado con esa persona. Pero puedes fijarte en una serie de cosas que apoyarán si es o no el adecuado:

  • Es un lector ávido de tu género. Puedes consultar su cuenta de Goodreads, a ver de qué va lo que lee.
  • Escribe bien. Si no escribe bien, no va a poder juzgar lo que tú escribes.

Yo misma soy lectora cero de Fantasía y de literatura romántica. Nunca me atrevería a hacer una lectura editorial de terror (para eso, está Jaume) porque no soy lectora del género y sería incapaz de distinguir un cliché en terror, por ejemplo.

¿Cómo preparar mi libro para los lectores cero?  

Como lectora cero me he encontrado borradores en los más variados estadios de madurez. Desde un bebé recién nacido, en el que su progenitor se ha limitado a vomitarlo al mundo hasta manuscritos en los que tenía que recordarme —cuando la historia me atrapaba— que mi labor no era devorarlo sino criticarlo.

Un borrador no se entrega a los lectores cero tal cual lo has vomitado por primera vez. Después de terminar tu primer borrador y antes de enviarlo a los lectores cero que hayas escogido, debes hacer tu primera corrección. En esa corrección, haz una revisión de la ortografía y el estilo. Te puedes ayudar con este magnífico libro que escribió Gabriella Campbell.

Mira que la longitud de los capítulos sea más o menos la misma y haz la primera poda. Revisa la consistencia de los personajes, que los diálogos se vean fluidos (pon en el buscador de palabras las veces que has usado “dijo”). Púlelo un poquito antes de entregarlo.

¿Cómo aprovechar al lector cero? 

Hay dos cuestiones por las que una lectura beta puede no ser efectiva para el escritor: la primera, porque no elijas adecuadamente a tus lectores cero. La segunda, porque no les orientes en qué te interesa que te aporten.

Así, cuando tienes un lector cero que no sea profesional (porque el profesional ya sabe lo que tiene que hacer) lo lógico es pasarle una batería de preguntas.

  • ¿Qué es lo que más te gusta del libro y por qué?
  • ¿Qué no te gusta y por qué?
  • ¿Llegaste a conectar con los personajes? ¿Son consistentes?
  • ¿El diálogo es realista?
  • ¿En algún momento te saliste de la trama? ¿En cuál?
  • Si ves algún fallo de gramática y ortografía, apúntamelo.
  • ¿Ves alguna palabra o expresión que se repita mucho o que te choque?
  • ¿Cómo son las descripciones? ¿Alguna te ha aburrido? ¿Necesitarías más en alguna?
  • ¿Te parecen adecuados el principio y el final?
  • ¿Alguna escena te ha resultado confusa?
  • ¿Quieres añadir algo más?

También debes pedir a tus lectores cero que te escriban dos frases que puedas luego utilizar en la página de venta del libro.

 

Detalles prácticos en una lectura cero. 

  • Una lectura cero profesional lleva su tiempo. No se hace en dos días, así que por lo menos deja un mes (o dos, si es una persona muy ocupada y te lo hace gratis) de plazo a tu lector cero. Déjale claro desde el principio cuál es la fecha de entrega.
  • Ten en cuenta que después necesitas tiempo para reescribir, para una corrección ortotipográfica y de estilo profesional y para una última revisión tuya en voz alta, así que no te lances a proclamar en redes sociales que ya está tu libro listo cuando no tienes ni siquiera la lectura cero.
  • Cada lector cero y cada escritor funciona con sus manías, pero para mí, el modo más cómodo de que me entreguen una lectura cero es en word. ¿Por qué? Porque puedo poner comentarios al margen de forma muy sencilla.
lector beta

Y por último, ¿cuántos lectores cero necesito? 

Depende. Creo que lo ideal es un mínimo de 4 y un máximo de 6. Si uno de esos lectores cero es profesional, a lo mejor solo necesitas 3. Todo es valorable.

No olvides ser agradecido. Tus lectores cero se merecen una copia gratis en papel de tu libro (o en ebook, si no sale en papel) para que vean el resultado final y, por supuesto, salir en la parte de agradecimientos.

 

¿Has usado lectores cero al escribir tu libro?

¿Te ha servido su trabajo para mejorarlo?

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