Cuando era pequeña y decía que quería ser escritora, todo el mundo me contestaba lo mismo: «Vale, sí, pero de escribir no se puede vivir, ¿qué más quieres hacer?». Yo solo quería ser escritora, nada más, pero aquello era como un martillo pilón en mis creencias, así que finalmente decidí hacer otra cosa y que lo de escribir fuera solo un hobby algo friki. 

Pero entonces llegó internet. Sí, soy tan vieja que recuerdo una época en la que internet no existía y la televisión tenía solo dos cadenas y era en blanco y negro. Pero me dejo de historias de abuela cebolleta. Llegó internet y lo cambió todo. Y gente que, como yo, empezó a escribir en un blog su novela la vio de repente publicada por editoriales grandes. Eso le paso a Francisco de Paula, a Elisabet Benavent y a mí, aquí donde me veis. Eso —que pasaba al principio de los tiempos blogueros— ya no ocurre. 

Y los ingresos editoriales no son suficientes para vivir a menos que vendas alrededor de 20000 ejemplares de tus libros al año. Así que muchos de esos autores no conseguimos vivir de nuestros libros publicados por editorial a pesar de ser superventas. Pero…¿qué pasaba si combinábamos las dos cosas? Cuando empecé a ver cómo funcionaba la autopublicación, me di cuenta de que mi formación como Community Manager de una página médica iba a ayudarme a solucionar los problemas que me iba a tropezar. 
Y, poco a poco, conseguí obtener ingresos suficientes como para plantearme volver a publicar con editoriales, pero ahora sabiendo a quién me dirigía e imponiendo mis condiciones. 
Porque he identificado los cinco factores que tienen la culpa de que un escritor no pueda vivir de sus libros, a pesar de tener calidad literaria. 
1.- No tener objetivos: sí, estás en redes, tienes un blog, pero ni en un lado ni en el otro hay una estrategia de marketing, no hay objetivos a alcanzar, ni análisis de lo que has hecho. 
2.- Creer que estar en internet es suficiente: ¡Pues no! Hay que saber hacer las cosas para que te sean rentables. Conocer cómo se construye una audiencia, cómo se gestiona tu comunidad, cómo se relaciona uno con influencers de tu nicho para conseguir reseñas, en qué punto debes y en cuál no debes profundizar. 
3.- Falta de conciencia sobre las carencias y las fortalezas: si no sabes cuáles son tus fallos, ¿cómo los vas a solucionar? ¿Cómo vas a potenciar lo bueno si no sabes lo que es? 
4.– No creer en ti como escritor profesional: seguir pensando que «esto es un hobby» y, por lo tanto, no invertir en formación, ni en desarrollo de habilidades, ni en un dominio siquiera para tu blog. 
5.- No tomártelo en serio: resume un poco todo lo anterior ¿Quién va a creer en ti como escritor profesional si tú mismo no estás dispuesto a tomarte en serio, a asumir compromisos y a cumplir plazos? Tus ventas son sumamente agradecidas y en cuanto las riegas con un poquito de marketing florecen como las margaritas en primavera. 
No te pierdas el post extra de mañana: Guía básica para aumentar tu visibilidad online como escritor.  Seguiré hablando de este tema.  A pesada no me gana nadie.