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¿Sabes eso dicen de las primeras impresiones? Pues tu marca personal como escritor es justamente eso: la primera impresión que tendrá de ti cualquier lector que no te conoce. Pero no se queda ahí la cosa; tu marca personal eres tú, es tu reputación y será la única información que tendrá tu lector para hacerse una idea de quién eres y qué haces.

Antes, cuando comprabas un libro, si no conocías el nombre que aparecía en la portada, buscabas en las faldillas interiores o en la contraportada al autor. Hoy en día eso ya no es necesario. Todo está en Internet.

Perico de los Palotes, escribidor, bloguero y forofo del Leganés.

Tu presencia en las redes marcará quién eres y cómo te van a ver tus lectores. Si quieres que te tomen en serio, tienes que cuidar tu imagen, necesitas demostrar que sabes de qué va todo esto.

Imagínate que empiezas a seguir a un escritor en Twitter. Como ya te he dicho la primera impresión es la que cuenta. ¿Qué pasa si te encuentras con un perfil de Twitter vacío o mal redactado? ¿Y si encima siete de cada diez tuits son sobre fútbol, política o temas personales? ¿Te lo tomarías en serio?

Lo más seguro es que no. De hecho, lo que deberías hacer es dejar de seguir a esa persona. ¡Corred insensatos!

La marca personal no es algo que te salga de chiripa —vamos, que no es como marcar de chilena—. La marca personal te la tienes que trabajar mucho y tienes que saber exactamente qué quieres hacer y cómo vas a hacerlo.

¿Qué es la marca personal de un escritor?

Bueno, como ya te he dicho un millón de veces en estos artículos, Internet está plagado de blogs. Hay tantos que parece mentira. Pero tú eres tú, ¿verdad? Tú no escribes como yo, ni piensas como yo, ni sientes como yo.

Tu marca personal debería ser eso que te distingue de mí. Eso que te hace diferente.

La marca personal del escritor debería estar hecha con los mejores ingredientes del mercado: tus experiencias, tus conocimientos… ¿Qué tienes que compartir con los demás? ¿Qué puedes ofrecer?

Ya, ya, tú no eres una marca comercial —con esto no estoy nada de acuerdo, pero bueno, eso daría para otro artículo—, ¿para qué vas a querer una? Muy fácil: para llegar a tus lectores, para ser visible en este océano en el que nos movemos.

Tu marca personal será tu principal conexión con tus lectores.

Los escritores con marca.

Aunque no te lo creas existen algunos autores que han hecho de su nombre una marca. Ellos se distinguen con facilidad y si te gusta su marca, aunque escriban basura, la vas a seguir comprando.

En el entorno editorial más tradicional, Stephen King y J.K Rowling son las dos marcas personales más conocidas. En el caso del Rey del Terror, todo en él se ha convertido en una industria. Su marca personal es tan fuerte que con solo ver la tipografía de los títulos de sus libros lo puedes reconocer.

En la otra esquina del ring, escritores como Jeff Goins o Joanna Penn se han construido una marca personal poderosa. Los escritores y los blogueros los reconocen, los han leído y saben que sus contenidos y sus libros son buenos.

Han creado una marca consistente y eso es a lo que deberías aspirar tú como escritor.

La prueba del algodón.

Internet es una ventana abierta. A mí me da un poco de mal rollo, pero es así. Cuando nos metemos aquí estamos desnudos delante de una ventana desde la que nos puede ver cualquiera, somos como animales en un zoo.

Día a día estamos sometidos a juicio de propios y extraños, nos leen y nos evalúan… ¿Es bueno nuestro contenido? ¿Copiamos nuestro contenido? La gente interpretará tu trabajo —actual y futuro— mediante cada pieza de contenido que crees y compartas.

Cada tuit, cada mensaje en Facebook, cada artículo de tu blog, cada correo a tu lista de suscriptores, cada entrevista… Todo irá encajando para formar la imagen por la que te reconocerán tus lectores. A medida que tu influencia crezca, más visible serás y más importante será controlar la imagen que te creas.

Incluso si crees que esto de la marca personal del escritor es un camelo, estás creando tu marca en base a esa premisa. Y hay algunos que lo hacen muy bien así, como Isaac Belmar, por ejemplo.

Pero, oye, ¿no es mejor tomar las riendas y hacer las cosas bien?

Yo no pretendo colgarte una etiqueta y limitar tu creatividad, tampoco te estoy poniendo una mordaza. Lo que te estoy diciendo es que, cada acción cuenta, cada palabra que escribas o que digas queda ahí. Tu marca personal crecerá contigo, evolucionará a cada paso.

Una marca personal fuerte y atractiva, es como un sello de calidad. Si tu marca personal es atractiva, la gente comprará tus libros, porque te conocerán y sabrán que pueden confiar en lo que escribes.

Los cuatro pilares de la marca personal del escritor

Como la misma Ana ha comentado otras veces, la marca personal tiene cuatro pilares: tus experiencias, el valor de marca, tus motivaciones y tu voz.

Experiencia

La experiencia es un grado. Un experto es una persona que sabe mucho sobre un tema concreto. Por ejemplo, Ana González Duque sabe mucho sobre visibilidad online para escritores y lo demuestra en cada artículo de su blog, en cada correo y en sus mentorías.

Tienes que saber cuál es tu fuerte y centrarte en él. Vas a tener que tener muy muy claro en qué género o nicho te quieres centrar y trabajarlo hasta la saciedad.

Ten muy presente que nunca vas a saber demasiado de algo, así que prepárate para seguir informándote y estudiando sobre ese tema, nunca dejes de leer, nunca te creas que sabes lo suficiente.

Piensa muy bien lo que vas a hacer, porque si algún día te cansas de eso o te aburres… vas a tener un problema. Tienes que estar muy muy seguro, antes de tomar una decisión.

Valores de marca.

Una vez que tengas muy claro cuál es tu lugar, tienes que darle un toque personal —por eso se llama marca personal—. ¿Qué puedes aportar tú que no aporten lo demás?

Si lo que quieres es un coche tienes un millón de opciones. Si lo que quieres es un coche de lujo, las opciones se reducen. Pero si lo que quieres es un coche de lujo y hecho a mano, solo te queda una: Rolls Royce.

Tienes que saber qué puedes aportar a tu género, trata de ser lo más concreto posible. Ofrece algo que te diferencie del resto, que te haga sobresalir.

Motivación

Ahora que ya has decidido en qué especializarte y el valor que aportarás, necesitas encontrar tu motivación.

¿Qué te motiva a escribir terror? ¿Odias a todo el mundo y quieres vengarte? Pues basa tu marca personal en eso, no tengas miedo. Gregory House era un idiota integral, pero la gente lo amaba.

¿Por qué quieres vender tus libros? ¿Te gusta escribir? ¿Es simplemente una forma de demostrarte que puedes hacerlo?

En La Familia de Pascual Duarte, Camilo José Cela dedica el libro «a todos sus enemigos, los que le decían que no podía hacerlo». Esa es una motivación tan buena como cualquier otra, pero tienes que ser sincero contigo, si pretendes ser honrado con tus lectores.

Voz

Una vez tengas claro todo lo demás, tendrás que decidir cómo piensas dirigirte a tus lectores. Cómo vas a ser, qué imagen quieres dar.

Si me sigues en Excentrya ya sabrás que me gustan los chascarrillos, los chistes malos y las palabrotas, esa es mi voz. Me siento cómodo con las vaciladas y las bravuconadas —pero en el fondo soy un Oso Gummi—.

Esto no deberías forzarlo. No podrás mantener una fachada durante mucho tiempo, no puedes ser quién no eres. Necesitas ser honrado con tus lectores, si andas como un impostor y suenas como un impostor, tus lectores te pillarán y te dejarán colgado.

Este punto es el que más deberías cuidar. Como te he dicho al principio, si piensas ponerte en plan cuñado y hablar de fútbol y tetas, solo te van a seguir gañanes —igual ni eso— y no convencerás a nadie.

Usa voz que te resulte cómoda, no crees un personaje, no fuerces tus límites.

Recuerda que no se trata de lo que dices; se trata de cómo lo dices.

Personas, no marcas

No quiero que pienses que te estoy dando una fórmula mágica o que resulta fácil crear una marca personal como escritor.

Ante todo, somos personas y somos complejos. No podemos definirnos por un libro, por un género o por un gusto particular. Somos mucho más que eso. Incluso como escritor lo más seguro es que acabes escribiendo en más de un género.

¿Cómo se mezcla todo esto?

La identidad de marca forma parte del proceso de comunicación con tu audiencia. Como todo en la vida, hay personas a las que resultará muy sencillo comunicarse y crearse una imagen y otras a las que les costará, que sufrirán y que tendrán que volver sobre sus pasos y replantearse las cosas muchas veces, hasta encontrar lo que les define.

Entiendo perfectamente que la palabra «marca» te dé dentera, no somos marcas, somos escritores. Somos personas. No quieres vender, quieres conectar. No quieres convertirte en un producto, lo único que quieres es crear arte.

Te entiendo perfectamente, créeme.

Para mí, la marca personal, se reduce a la comunicación. He aprendido, con el tiempo, que mi marca es la forma en que escribo, el modo único en el que me comunico con mis lectores, contigo.

Tú eres escritor.

Si quieres tener una marca personal de escritor, tienes que aceptar lo que eres. Y tú eres escritor. Aunque te resistas a llamarte así. Aunque no quieras hacerlo. Aunque no tengas ningún libro publicado.

Escribes, ergo eres escritor.

Los americanos tienen una frase para este «síndrome del impostor»: “fake it, ‘til you maket it”. Que vendría a ser: “Finge, hasta que lo consigas”.

A todos los escritores nos cuesta un poco adaptarnos a que nos llamen escritores, muchos ni siquiera les gusta llamarse a sí mismo escritores. Algunos se consideran primero contables o padres o estudiantes de alquimia…

Si escribes eres escritor y si vas a crear una imagen de marca, tienes que aceptar lo que eres.

O fingir hasta que lo consigas.

Pulir cera, quitar cera

La repetición es la mejor forma de aprendizaje que existe. Repite hasta que hagas algo bien. En «branding», también funciona.

Tienes que ser constante con tus mensajes, la repetición ayuda a las personas a recordar quién eres. Piensa que muchos lectores llegarán a ti por primera vez —desde el blog o desde las redes sociales— y no sabrán qué haces o qué has escrito.

No tengas miedo de repetir de vez en cuando a qué te dedicas, en qué te especializas. Ojo, no caigas en spam, no programes en bucle el mensaje de venta de tu libro, ni vendas el mismo servicio dos veces a la semana. Pero no dejes que te olviden.

Y sobre todo la marca personal es tu conexión con el mundo

Como te he repetido a lo largo de todo este artículo, tu marca personal será la forma en que te comunicas con el mundo y con tus seguidores. Se trata de hacer llegar tu trabajo hasta tu audiencia. Se trata de conectar con ellos, seducirlos.

Cuando planees tu marca personal como escritor, no puedes dejar de lado quién eres, no puedes borrar tu historia, tu vida. Cuando crees tu identidad como escritor, usa tus propias experiencias vitales para conectar con tus lectores de forma más efectiva.

¿Qué piensas de todo esto?

¿Crees que el escritor debe tener una marca personal? 

Escritor de terror. Copywriter.

Jaume Vincent

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