ser escritor

La culpa de esto la tiene una carta al director del periódico digital El País en la que se decía que había una medicina mejor que ninguna para la demencia. Una medicina llamada escribir. Hablaba la lectora del periódico de escribir como un ejercicio mental y pensé en qué curioso era que cada uno de nosotros tuviera una definición diferente de un mismo oficio.

El médico es médico y nadie duda de lo que hace. El contable es contable y todo el mundo sabe qué es eso y a qué dedica su tiempo. Si eres escritor, cuando respondes a la pregunta de “¿A qué te dedicas?” con “Soy escritor”, las caras de tus interlocutores son todo un poema. Las respuestas son casi siempre las mismas: “Vale, sí, pero…¿de qué comes? Porque eso no te da para vivir, ¿no?”; “Escritor…pero ¿de libros, te refieres?¿Y has escrito algo bueno?”

Así que se me ocurrió preguntarles a mis suscriptores en la newsletter del domingo. La respuesta fue abrumadora. Y he utilizado algunas de las respuestas para elaborar este post y para intentar responder a la pregunta:

 

¿Qué es ser escritor para ti? 

Difícil la pregunta que planteas, pero vamos a intentar responderla.

Un escritor es una persona que escribe. Eso es de cajón (y así lo define la RAE también, por cierto). Pero como supongo que esta descripción es demasiado general, me gustaría matizar algunas cosas. Habría que diferenciar entre el escritor y el redactor. Ambos escriben, eso es indudable, pero nadie definiría a un redactor que trabaja en la prensa como escritor. Así que supongo que lo que diferencia al escritor es que no busca informar (como haría el redactor), sino transmitir algo: una historia, un sentimiento, una enseñanza…
Y, si se me permite divagar un poco más, añadiría que el escritor es aquel que escribe y disfruta escribiendo. Puede que a veces se le haga cuesta arriba, puede que no siempre tenga ganas de apoyar el culo en la silla y hacerlo. Pero el escritor (amateur o profesional) disfruta con ello.
En resumen: Escritor es una persona que escribe con la intención de transmitir algo y disfruta con ello. (Rafa de la Rosa)
¿Entonces todo aquel que escribe con intención de transmitir algo es escritor? ¿Los blogueros son escritores? ¿Todos? Porque, indudablemente, disfrutan escribiendo la mayoría de las veces. Ahí empieza el dilema entre lo que es un escritor aficionado y un escritor profesional.
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¿Cuál es la diferencia entre escritor y autor? 

Creo que si me viera abocado al debate de si yo soy escritor o no, respondería con alguna evasiva elegante del estilo “Pues nunca me he parado a pensarlo, estoy muy ocupado escribiendo”

Pero dando una respuesta más genérica, y cambiando escritor por Autor para diferenciar claramente la definición de un profesional de la de un aficionado, diría que: “el Autor es aquel escritor que publica lo suficiente y con el éxito necesario para que le compense estar pagando la cuota de autónomo que implica publicar libros.” (E.Q. de La Torre)

Como se dice en “El escritor emprendedor”, para mí, un escritor es alguien que escribe, como decía Rafa antes. Un autor es alguien que escribe y cotiza a Hacienda por ello. La diferencia entre un escritor aficionado y un escritor profesional podría ser efectivamente esta.

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¿No vivir de lo que escribes te hace menos escritor? 

 

Ya te conté en una ocasión que el 90% de los escritores vive de otra cosa y los motivos de que esto fuera así. Escritores clásicos, como Jane Austen o Daniel Defoe, nunca vivieron de la literatura ¿Son menos escritores por eso? Está claro que no. Así que el factor monetario no es determinante en la definición. Tal vez, sí que lo es el publicar.

Ser escritor comporta muchas sutilezas que dependen, en cada caso, del escritor que así se considera. Pero para mí, existen dos requisitos imprescindibles para ser escritor (por mucho que después se aderece y matices con las mencionadas sutilezas de cada uno):

-Llevar años y años escribiendo para que otros lean, el verdadero escritor es aquel que escribe siempre, desde que tiene memoria, es inasequible al desaliento, superará cualquier síndrome de la página en blanco tarde o temprano, escribirá siempre y ha escrito desde siempre. Pero desconfiad de aquellos que dicen “yo solo escribo para mí mismo”, porque es mentira; un escritor es aquel que sabe que va a ser leído, es aquel que escribe y, pese al miedo, sabe que su manuscrito va a ser leído por otros.
 
-Publicar. Este es el paso definitivo porque se le da una vertiente universal al principio anterior, el de “ser leído”.
 
A partir de estos dos puntos fundamentales, todo lo demás es poesía. (Mónica Gutiérrez Artero)

Difícil pregunta la que planteas. Yo he llegado a la conclusión de que escritor es aquel que escribe, pero no de manera puntual; sino aquella persona que siempre tiene ideas en la cabeza de posibles historias; que en pequeños detalles de la vida cotidiana ve posibles tramas; que en gestos peculiares de personas ve cosas que podrían ayudarle a dar profundidad a un personaje y, sobre todo, que está deseando llegar a casa para hacer todo eso y, además, lo hace.

Pensarlo y no escribirlo no te hacen escritor, y escribir y no poder vivir de ello tampoco implica que no lo seas. Difícil respuesta para una pregunta tan atrevida. (Cris Mandarica)

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Porque…¿para qué escribes? 

La respuesta no es sencilla, sobre todo cuando el que se la hace es el propio autor de la misma. Pero la pulsión, si es que se puede llamar así, está ahí en algunas personas. Las musas llegan de improviso, con su bagaje de ideas acumuladas en desorden y súbitamente descargan su contenido en tu cerebro sin pedir permisos, sin miramientos, no importa lo que uno esté haciendo ni pensando. Simplemente, llegan, descargan y se van, como una nube de tormenta. Y es entonces cuando el pobre escritor debe colocar tantos cubos y palanganas como crea necesario para recoger la mayor cantidad posible de esas preciosas gotas de lluvia, con el objetivo de almacenarlas en un aljibe antes de que el calor del sol las evapore para siempre.
 De ese aljibe dispondrá provisión de agua fresca para mucho tiempo, si la sabe administrar con prudencia y buen tino, llenando páginas y rincones de personajes y tramas, de situaciones y desenlaces.
 
¿Por qué escribimos? Para darle un buen uso al aljibe. Que luego te lean o no, es otra cuestión aparte, pues el escritor da fruto porque no puede evitarlo, como los árboles frutales de un huerto. Simplemente, ocurre llegado el momento y ya está. (Francisco Tapia) 
Podríamos concluir —tal vez— que ser escritor es una forma de ver la vida, más que un oficio en sí.
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¿El escritor nace o se hace? 

 

En redes sociales sigo a mucha gente, gente que me parece curiosa o interesante, gente que puede aportar valor en múltiples formas. Una de las personas que sigo es un mago. Borjo Meyer es un mago especialista en espectadores incrédulos (¿qué es un escritor sino un experto en la suspensión de la incredulidad?) que se ha dado cuenta de que además de magia, tiene que saber de marketing online para poder vivir de su trabajo. En este sentido, los magos son muy similares a los escritores.

Una de las cosas que más se repite en las definiciones de escritor es una palabra: magia. 

Con respecto a la pregunta no me lo había planteado, lo primero que se me vino a la mente fue: Alguien que escribe. Pero luego comprendí que no era suficiente.

Tras analizarlo llegué a esto: Un escritor es alguien que redacta las bellezas del mundo, que logra captar el significado de un gesto y plasmarlo en pocas palabras, que te recrea una sensación que jamás sentiste, que en un diálogo te muestre la personalidad de quien habla… Eso es un escritor, alguien que hace magia con las palabras. (Wendy Orrillo)

Para mí, ser escritor es hacer magia. Coger letras, palabras, frases o párrafos y convertirlos en algo diferente. En algo que expresa otras cosas. Que crea nuevos mundos. Que hace soñar. Que lo cambia todo. (Abril Camino)
Pero está claro que, al igual que el mago —que necesita de alguien que lo inicie en el arte de la magia y le corrija los errores—, el escritor tiene que formarse.
Para mí, ser escritor es sentir un impulso irrefrenable por contar historias, y trabajar para ser capaz de contarlas de la mejor forma posible. Los motivos de esta necesidad de contar historias son muchos, desde querer transmitir una enseñanza, entretener, compartir sentimientos y hacer sentir al lector, crear nuevos mundos y/o personajes, plasmar una obsesión/miedo/problema, aprender sobre un tema, o incluso solamente ganar dinero…Y es imprescindible no quedarse sólo en esta parte, en este “instinto de escritura” con el que nacemos algunas personas: el verdadero escritor no se limita a escribir, sino que está comprometido con la mejora continua de su escritura, busca encontrar eso tan etéreo de “su propio estilo”. Vamos, que para mí el escritor nace y se hace. (Eme Jota Díez)

Porque puedes tener “mano” para la cocina, pero si nadie te enseña, llegar a ser Top Chef es muy, muy difícil.

Para mí la escritura es como la cocina.

Elaboramos productos artesanos, con cuidado y poniendo toda nuestra atención. Para ello nos hemos preparado con ilusión durante años. Y de nuestras manos muchas veces han salido plastas, bodrios y mejunjes incomestibles. Solo tras equivocarnos con brebajes ponzoñosos, elaboramos el cóctel perfecto.

¿Escribimos y cocinamos para los demás o para nosotros mismos? Da igual. Para un escritor es tan importante el camino como la meta. Durante el viaje y la elaboración de nuestra receta, curamos nuestras heridas y vivimos más intensamente que nunca.

Necesitamos unos ingredientes de calidad, principalmente dos: una historia gorda y suculenta, y unos personajes maduros, a los que añadiremos el resto de ingredientes: amor, misterio, aventuras, fantasía, muerte, traición… Siempre con la medida adecuada y en el momento exacto. Para ello seguiremos un esquema en el que trabajaremos meses o años hasta que todo esté en su punto. Y al meter la punta de la cuchara en el guiso y llevárnosla a la boca, solo podamos decir:

-¡Ummm! ¡Delicioso! (Silvia Martínez-Markus)

 

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¿Qué es ser escritor para mí? 

Pues tiene un poco de todo esto.

Pienso que el escritor nace —es una forma de ver la vida— pero también se hace. Es imprescindible la formación y el leer con ojos de escritor. Leer mucho. Y escribir mucho. Y tirar mucho. Porque al principio todo lo que escribimos es malo.

Igual que nuestros primeros bizcochos se hunden por el centro o se quedan con todas las pasas en el fondo, hasta que alguien te dice que para evitarlo hay que echarle a las pasas una cucharadita de harina antes (Sí, yo también pienso que la escritura y la cocina tienen mucho que ver: después de todo la literatura y la cocina tienen en común el placer fugaz que se hace infinito en la memoria).

Y no, no es imprescindible vivir de lo que escribes. Sobre todo, porque te puedes dar cuenta, como dice Jaume Vincent de lo duro que es eso. Pero posible, por supuesto que es posible.

 

Y para ti, ¿qué es ser escritor? 

PD: Doy las gracias a todos los suscriptores cuyas cartas no he usado en este post. No esperaba tal aluvión de respuestas y solo he utilizado aquellas que cuadraban con el esquema del post, pero os las agradezco infinitamente.

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