Vivir de escribir. La importancia de la mentalidad emprendedora

Vivir de escribir, ¿una fantasía? Para una gran parte de la gente lo es. ¿Cuántas veces hemos oído eso de que vivir de escribir es imposible? Todos los días y cuanto más cercana es la persona que nos lo dice, con mayor vehemencia recalca su afirmación. Negación, en este caso: «¡No, no es posible vivir de escribir!» y se queda tan pancho…

Lo cierto es que tienen sus razones para realizar tal aseveración porque vivir de la escritura no es nada fácil. Pero de ahí a afirmar con esa rotundidad, generalmente hiriente, que es imposible lograrlo hay todo un universo de ejemplos que lo desmienten.

El escritor bohemio y muerto de hambre

Si hace algunas semanas hablábamos acerca de escribir con depresión y todos los tópicos que rodean a esa idea tan manida, hoy traemos otro de ellos a colación, uno muy extendido y que tanta gente da por cierto: el del escritor bohemio y muerto de hambre.

Es verdad que la historia de la literatura está repleta de ejemplos que muestran a grandes autores pasándolas canutas porque su arte no les daba para vivir, pero hoy las cosas han cambiado. Nunca fue tan fácil publicar como lo es en este momento, jamás el escritor tuvo al alcance de la mano tantas herramientas que facilitan su labor y en la vida gente como yo, sin ir más lejos, pensó que fuera posible poner sus libros ahí fuera sin necesidad de vivir en el mítico Montparnasse ni de pasar hambre hasta que el estómago doliera.

Pero, sobre todo, nunca antes (o casi nunca, porque excepciones las hay) se vieron los escritores a sí mismos como empresarios, como los únicos administradores de su ingenio. Hoy en día, un autor que vive de lo que escribe, además de ser productor de su obra es su propio jefe (si quiere), el propietario absoluto de su obra, que es, ni más ni menos, que su propia empresa.

Vivir de escribir. La mentalidad emprendedora

He aquí el quid de la cuestión, la tecnología ha propiciado un cambio tan radical no solo en cuanto al modo en que hoy en día se publica que actualmente las posibilidades de que un autor pueda vivir de lo que escribe se han multiplicado por n.

Y, sin embargo, esa forma de pensar que nos retrotrae a tiempos pasados en los que triunfaba la idea de que ganar un sueldo con tus novelas era imposible sigue presente en nuestros cerebros. El problema es la mentalidad. ¡Chicos, hay que cambiarla!

Si quieres vivir de escribir hay una serie de pasos que vas a tener que dar:

1. Trabaja tu forma de pensar

Hay que empezar a pensar en uno mismo como un emprendedor. Si eso te suena a empresa y te rechinan los dientes porque consideras que tu novela no es un producto sino arte, siento tener que ser franca y decirte las verdades del barquero: háztelo mirar. Si quieres vivir de la escritura, se impone un cambio radical de mentalidad.

Tu libro es tu producto y tú eres un vendedor. Vale, sí, también eres escritor, pero esta segunda afirmación no niega la primera. Para vivir de escribir hay que vender. ¿O qué crees que hacen las editoriales?

Si sigue resultándote difícil ver tu libro como un producto, intenta mirar el asunto desde otro ángulo. Un zapatero elabora un artículo para los pies. Un producto cómodo, calentito e imprescindible. Tú fabricas un producto cultural y de entretenimiento que alegra las horas de ocio a la gente. Cada cual en su área está haciendo algo importante, pero tanto el zapatero como tú tenéis que vender si queréis pagar las facturas a fin de mes.

Si quieres hacer de la escritura tu trabajo nutricional, además de escribir mucho y bien, vas a tener que realizar algunos cambios importantísimos en tu mentalidad. Si no los haces, será difícil que alcances ese punto.

2. Adáptate a los cambios

Una de las cosas más chocantes que he experimentado en los últimos tiempos, desde que pasé de tener un trabajo estable a meterme en este mundillo tan difícil y, sin embargo, tan atractivo, es tener que aprender a vivir sabiendo que a final de mes no habrá una nómina fija ingresada en mi cuenta corriente. No es nada fácil adaptarse a esa situación, por eso tener claro por qué haces esto y adaptar tu mentalidad de asalariado, probablemente mantenida durante muchos años, a una nueva mentalidad de escritor emprendedor es fundamental para triunfar en el empeño.

3. Pon los pies en la tierra

Cuando hablo de vivir de escribir no me estoy refiriendo a esos gigantes de la literatura y multimillonarios que, aunque no volvieran a teclear una sola letra, no tendrían por qué preocuparse desde el punto de vista económico, sino que hablo de construir una carrera que pague las facturas (y también esos pequeños gustos que nos apetece darnos de vez en cuando) y que dure el resto de tu vida.

Para conseguirlo, intenta diversificar tu trabajo y esfuerzo. Yo personalmente creo que el tiempo mejor invertido es el que dedico a mis novelas porque una vez hecho el trabajo (escribirlas), cada ejemplar vendido es un ingreso pasivo. Con el tiempo, el número de ventas se va acumulando, año tras año, y generando ingresos sin que tengas que emplear más tiempo y esfuerzo en ese producto.

Se puede vivir de escribir

No obstante, soy consciente de que aún no puedo mantenerme solo con mis novelas, de modo que he de consagrar parte de mis recursos (tiempo, esfuerzo, etc.) a otras actividades relacionadas con la literatura, pero no directamente implicadas en la tarea de escribir.

Con ello logro un propósito fundamental: obtener otras fuentes de ingreso que me conceden tiempo para seguir escribiendo, aumentando mi catálogo y, con ello, tal vez un día lograr vivir simplemente de lo que escribo.

Este es también un puntal de la mentalidad emprendedora de un escritor. El objetivo, al fin y al cabo, es encontrar una estabilidad económica que te permita dedicarte a lo que realmente deseas. Por eso es importante que te plantees cómo enfocar tu vida literaria: ¿qué vas a escribir, cuándo vas a publicarlo, a qué otras actividades te vas a dedicar mientras vas confeccionando tu catálogo?

La paciencia y la constancia

Los que me leéis desplegáis una gran paciencia al soportar la constancia con la que repito este mantra, pero es que ambos elementos son indispensables si se quiere vivir de escribir. Y es que hay dos puntos que debes tener siempre presente si aspiras a hacer de la escritura el modo en que quieres ganarte la vida:

  1. Alcanzar ese estado en el que tus libros te permiten vivir de lo que escribes no se produce de la noche a la mañana. Hay que ser paciente.
  2. Convertir la escritura en tu trabajo nutricional no se va a deber a la publicación de un gran número uno que te permita luego echarte a dormir. Vas a tener que escribir y publicar mucho y con asiduidad, de modo que hay que ser constante.

Si te paras un momento a pensar en estos dos puntos, verás que tanto la paciencia como la constancia están íntimamente relacionadas. Convertirte en un escritor que vive de su trabajo lleva tiempo (por lo que necesitas paciencia) durante el  cual debes entregarte a tu trabajo para componer un largo catálogo con el que llenar los estantes de tu librería particular (para lo que es imprescindible la constancia).

Una manera muy visual de exponerlo es verte a ti mismo como un tendero que acaba de abrir su negocio. Al principio tienes pocos productos que vender, pero con el tiempo vas aumentando la oferta, hasta que tu almacén rebosa de artículos. Lo mismo ocurre con tu carrera literaria y por eso necesitas una mentalidad emprendedora. Si vas de escritor bohemio será bastante difícil que lo logres. Si te pones el traje de escritor emprendedor, las posibilidades aumentarán exponencialmente.

Hablando de mentalidades…

Para dar respuesta a estas dos necesidades de las que te hablaba un poco más arriba, es imprescindible desarrollar una mentalidad especial. Si antes hablábamos de la mentalidad emprendedora, ahora lo hacemos de la mentalidad de ganador (íntimamente relacionada con la anterior), que se sustenta en dos pilares:

  1. El inquebrantable deseo de alcanzar el sueño de vivir de lo que escribes. No hay mejor motivación que hacer de ese deseo el motor propulsor de cada una de tus decisiones.
  2. Y el establecimiento de una serie de hábitos que secunden y auxilien a esas hélices motrices cuando las cosas vengan mal dadas.

¿Qué tal? ¿Cómo llevas lo leído? ¿Te parece difícil? Antes de responder, déjame que te plantee una pregunta: si ya hay quien lo ha conseguido, ¿por qué no podrías lograrlo tú?

Sí, tú también puedes vivir de la escritura

Relee la entrada y mira si alguna de las ideas que te planteo en ella no está a tu alcance. Estoy segura de que no encontrarás un solo impedimento de dimensiones tan colosales que compliquen tu sueño hasta volverlo imposible.

Así que a por ello:

  • Adapta tu mentalidad a la nueva realidad en la que quieres vivir.
  • Sé paciente.
  • Sé perseverante.
  • Y confía en que es posible.

¡Ánimo!

Foto de portada: Kelly Sikkema, en Unsplash.