Hace ya muchos años, vi una peli de Tom Hanks que se llamaba “El hombre con un zapato rojo”. La peli empezaba con una imagen de Tom Hanks con un zapato de cada color bajando por unas escaleras. El caso es que el zapato de distinto color hacía que lo confundieran con un espía y que se viera metido sin comerlo ni beberlo en un lío descomunal. Vale, independientemente de que los guionistas de la peli no sudaron tinta, está clara una cosa: un error puede tener consecuencias garrafales. Si además cometes varios, no te digo ya la que puede liarse. 

Los escritores no nacemos escritores. Tenemos, como sumo, una disposición natural a soñar despiertos. Pero a escribir, se aprende. A leer, también. A escribir correctamente, no caer en clichés, no cometer fallos de estructura, de ortografía, de voz narrativa, también.

¿Por qué no vamos a poder aprender a movernos correctamente en redes sociales?


Pero veo constantemente a compañeros que pasean por las redes sociales con el zapato equivocado. Con lo cual, lo más probable es que atraigan al público equivocado, si es que atraen a alguien.  Porque, a veces, al verlos, lo que tengo ganas es de salir corriendo en dirección opuesta.
¿Cuáles son esos errores frecuentes que podemos evitar cometer?

Automatizar los contenidos de una red en otra

Lo más común es enlazar Facebook con Twitter. Es horrible cuando sigues a una persona y ves diez tweets seguidos iguales que ponen “He publicado una foto nueva en Facebook” porque, a lo mejor, ha subido a Facebook las fotos de una presentación. O cuando se comparte una foto de Instagram en Twitter, pero el texto es mucho mayor de 140 caracteres y está cargadita de hashtags como de bolas el árbol de Navidad. 

Cada red es diferente y lleva una dinámica distinta. No digo que, en un momento puntual, no se pueda compartir algo de una red en otra, pero no automatizarlo. No todas las publicaciones son afines a todas las redes sociales. 

No cuidar tu presentación en la red

No rellenar la bio, o rellenarla con una frase que no diga nada de ti. No poner una foto de perfil en la que se te vea la cara. Tus lectores quieren saber quién eres. Poner un gatito o un dibujo animado no te humaniza. De hecho, crea una barrera inconsciente con el lector.

Hacer un perfil/página de tu libro

De la misma manera, es un error el hacer un perfil o una página de facebook de tu libro. No va a ser el único libro que publiques. ¿Vas a hacer un perfil/página por cada libro? Un libro no es algo humano, no interacciona. Son perfiles muertos en los que el autor habla de yo-yo-y-más-yo que no sirven para formar comunidad.

Puede ser gracioso y ocurrente hacerte un perfil en una red social con el nombre de un personaje de una de tus novelas, pero es trabajo extra que no reporta demasiados beneficios. Y yo estoy por la labor de no trabajar en balde. 

Intentar estar en misa y repicando

No todas las redes sociales son adecuadas a tu público. Dependiendo de cuál sea tu público objetivo tendrás que tener más presencia en una o en otra red social, pero lo que sí está claro es que queda feo un perfil sin actualizar desde hace meses. Da sensación de dejadez. Así que elige cuidadosamente dónde debes estar y no te hagas un perfil en cada red social si luego no vas a usarlo. 

Abusar de los privados

Enviar un mensaje para que te sigan en otra red social o en tu blog o para que lean, voten o descarguen tu libro mediante un mensaje privado es un error. Sobre todo, si lo automatizas. Yo te sigo para ver si me gustas, si lo que dices es interesante, ya buscaré el resto de tus redes, blogs, etc. Es posible que si me gustas, incluso lea tus libros y los recomiende. Participa de la conversación y eso vendrá de manera natural. Pero el hacerlo abusando de un privado hace el efecto contrario: que me entren ganas de decirte adiós. 

No saber cuántas y qué publicaciones son aceptables 

Una página de Facebook no admite más de dos publicaciones al día, lo mismo que Instagram. En cambio, en Twitter puedes publicar una media de 6-8 tweets sin ser pesado. Ahora, ese contenido tiene que ser variado. No un ego-contenido (Yo, yo mismo y mi mini-yo) , ni un contenido en plan vendedor del Corte Inglés de los contenidos de tus amigos, siempre los mismos y lo que es peor, automatizados cada cincuenta minutos. 
También puede pasar que tengamos una página de Facebook más vacía que las arcas de la Seguridad Social. La carencia de publicaciones no va a traer nada bueno.
¿Para qué tienes un perfil de Twitter inactivo en el que nunca jamás marcas como favorito o agradeces las menciones? ¿Sabes lo mal que te hace quedar? Para eso, es mejor no tenerlo. 

Usar tu perfil personal de Facebook en vez de una página

¿Qué pasa? ¿Por qué no puedo usar mi perfil personal? Porque tu perfil personal es eso: PERSONAL. Va a ser por eso que se llama así. Un perfil personal tiene limitaciones importantes a la hora de ponerte a hacer un plan de marketing online: tienes limitación de “amigos” a 5000, no tienes estadísticas, ni te permite un montón de pijaditas que permite la pagina de Facebook. Además, tus amigos no son tu público objetivo. Te lo explico en este post que escribí para la Escuela de Formación de escritores: 

No conocer las normas de “etiqueta” de cada red

Además de la educación, hay que tener sentido común. Una vez, una escritora me preguntó en abierto en Twitter si me había gustado su novela. No suelo comentar novelas que no me gustan, así que por eso no había dicho nada de la suya. Escribir una novela es un trabajo arduo y por respeto al escritor no lo hago, pero me puso en un compromiso. ¿Qué le digo? Si le digo que sí, es posible que mis seguidores la compren y piensen que tengo un gusto nefasto. Si le digo que no, quedo fatal. ¿No podía habérmelo preguntado por privado?
Hay que conocer las normas del juego social. No discutir por cosas absurdas. No hacer caso de los trolls. Mencionar a la persona cuyo contenido compartes. Ser agradecido. 
En Twitter debes utilizar acortadores. Por ejemplo: bit.ly. El tweet se ve más elegante y permite compartirlo más cómodamente. 
En la página de Facebook o en Google plus, debes borrar el enlace que cuelgas una vez se ha cargado. Si cuelgas demasiados enlaces de la misma página (aunque sea la tuya) en Facebook, la red interpreta que estás haciendo spam y te hunde en la miseria de los no-mostrados. 

Procrastinar

Las redes sociales tienen un enorme peligro y es que puedes pasar las horas muertas en ellas. Limita los tiempos. Yo suelo programar todo mi contenido a medida que voy leyendo en el lector de Feeds (Si no recuerdas lo qué era un lector de feeds te lo expliqué aquí). Para eso, uso una herramienta que es de lo mejorcito que me he encontrado: BUFFER
Solo me meto en redes sociales tres veces al día, nunca más de media hora para contestar menciones y notificaciones. Cuando estoy trabajando, una maravillosa aplicación de Google Chrome llamada Stay Focusd no me deja entrar en ellas. Ideal para procrastinadores. 

Pero ya haremos posts sobre gestión del tiempo. Si quieres, claro. ¿Quieres? 

No hacer una estrategia de Social Media

Estar por estar. No tener objetivos, ni público definido, ni planificación. No hacer análisis de tus redes sociales. No saber quién es tu competencia para aprender de lo que les funciona (No copiar, que eso está muy feo). No saber cuáles son tus palabras clave. Creer que cuantos más seguidores, mejor y ponerse a seguir a todo el mundo como un loco. 
En fin, podría estar hablando horas y horas sobre errores en Social Media. Pero creo que estos son los más frecuentes. Y si quieres, ya sabes que en el curso de redes básicas para escritores, te puedo ayudar a no cometer errores y a ganar visibilidad. 

¿Me dejo algún error en el tintero?

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