Si tuviera que elegir –yo que soy tan promiscua con esto de las redes sociales– una red con la que casarme, sería Twitter. Porque lo que tienes que tener como meta –si quieres progresar como escritor– no son seguidores, son seguidores que te lean y que compren tus libros. O sea, lectores. Y en eso, es la mejor red social, sin duda. Sí, sobrepasa a Goodreads.

Twitter tiene una curva de aprendizaje un poco más dura que la del resto de las redes sociales. Pero, una vez empiezas a cogerle el tranquillo, es la pareja perfecta en tu plan de marketing online como escritor. 
Sin embargo, una cosa está clara: la relación con Twitter no es un flechazo. Al principio, te parece que debes entrar porque todo el mundo habla de que hay que estar en Twitter. Así que te preparas para conocerlo igual que si te prepararas para una cita:
  • Subes a tu bio una foto en la que se te vea la cara, sonriendo. Una no va a una cita con sus hijos, ni con su perro, ni con su libro, ni con un pokémon.
  • Le dices a Twitter quién eres completando tu bio. Si quieres conquistarlo, no puedes ser más soso que un día sin sal. No puedes decir solamente «Fulanito de tal. Escritor. Y enlace a tu novela». Zás. Twitter no te hace ni caso porque hay un escritor mucho más molón que tú que pone esto en su perfil.
Perfil de Jose Antonio Cotrina:
«Escritor de fantasmagorías y locuras diversas.
Me gustan los gatos, los pingüinos
y esos seres que mastican cuchillas y que sólo yo puedo ver».

 

  • Añades dónde estás. Si no, ¿cómo te va a encontrar Twitter si quiere quedar contigo para lo que sea: firmas, actos, talleres…? No, Narnia, ni Hogwarths. Valencia, Vitoria, Tenerife, Madrid.
  • Siempre, pero siempre, añade la dirección de tu blog. Así Twitter sabrá dónde encontrar tu contenido. Tu casa virtual.

 

Bueno, pues vale, has hecho todo esto. Twitter se ha fijado en ti, tanto que quieres casarte con él. Pero ya sabes que para una boda (o al menos eso dicen las pelis ñoñas) hay que llevar algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul para que haya suerte y la relación fructifique.
Algo viejo
 
Cuando empiezas en Twitter, lógicamente, tienes pocos seguidores. Y esos seguidores no son seguidores de calidad. Es decir, lectores. Son tu amiga Lola, tu marido y tus compañeros de trabajo. Pues bien, como no me he hartado de decir (que en eso soy una cansina), hay que saber cuál es tu público objetivo. Eso es lo viejo que vamos a llevar en nuestra boda con Twitter.
Si quieres lectores de Fantasía juvenil, tuitea sobre Fantasía juvenil. Es así de claro.
Algo nuevo
Pero volvemos a lo que decíamos: al principio, es difícil conseguir seguidores. Pero hay una forma verdaderamente eficaz y mucho más rápida que el ir buscando perfil a perfil aquellos que se ajusten a nuestro público objetivo. Y esta forma es Tweepi. Tweepi es una herramienta que tiene extensión para Google Chrome (Ahora hablo para mi madre: mamá, esto quiere decir que si quieres instalarla, te sale un iconito en la derecha de la pantalla).
Buscamos la cuenta de alguien que tenga más o menos el mismo público objetivo que tú. En mi caso, Javier Ruescas. 

Y le das a Follow Tools. Te da opciones de elegir entre sus seguidores, los que él sigue, los miembros de una lista…
Marcamos pulsando el pajarito del icono que nos sale a la derecha y ya hemos seguido a los primeros 20 seguidores de Javier Ruescas. A la semana, aquellos a los que no le interesemos, no nos habrán seguido, los borramos (o nos quedamos con alguno si nos interesa a nosotros) y listo. No sigas a más de 100 personas al día e intenta no seguir a más de los que te siguen.

Algo prestado

Twitter es muy volátil. La vida media de un tweet es muy corta a menos que se haga viral. Y aún así dura muy poco. Así que si quieres que alguien te lea y distinguirte en la marea de tweets tienes que colgar alrededor de 7-8 tweets al día. Pero no tweets en plan: «Compra mi libro». NO, no seas cansino o te verás con un divorcio en menos de un mes.
Tienes que publicar tweets que aporten valor a tus lectores. Que les lleven a seguir tus contenidos entre los cuales se colgarán (en una proporción de un 20-30%) tus contenidos propios. 

Pero, ¿cómo haces esto?

Hay una maravillosa herramienta que te solucionará la vida. Se llama Twitterfeed. Nos permite convertir publicaciones de blogs en tweets. Si tú ya sabes que alguien tiene siempre contenido de calidad, no te arriesgas compartiéndolo de forma automática. Y aportas valor a tus lectores. Es una de las pocas veces en las que automatizar es bueno.

Y algo azul
No hay nada más azul que el pajarito de Twitter. Compártelo en el pie de todos tus mails. Ponlo en el blog en un lugar visible. En otras palabras, dime cómo tuiteas y te diré quién eres como escritor.


A ver, ¿quién va a recoger el ramo de la novia? 



Si te ha gustado, suscríbete para recibir contenido extra.
No te pido que te cases conmigo ;D
Y, bueno, ya que estamos también puedes seguirme en Twitter