Marketing para escritores sin blog

¿Sigue siendo importante en los tiempos de bombardeo de imágenes que vivimos seguir teniendo un blog de escritor? ¿Podemos permitirnos un marketing para escritores sin blog a cuestas? ¿Es imprescindible en marketing para escritores bloguear?

Probablemente, sí. 

Los blogs no son algo nuevo. Son muy viejos. Los primeros datan de 1994 y en ese época yo no tenía teléfono móvil (eran muy raros) y para acceder a internet había que ir a la Universidad porque nadie lo tenía en casa.

Eso es tener difícil llegar a tu público objetivo y lo demás es tontería. 

Ya te he contado en otras ocasiones por qué creo que tener un blog es útil para un autor. Así que sabes mi postura. Creo que un blog te da una serie de cosas que es mucho más complicado conseguir de otra forma. 

Pero pongamos que no te apetece en absoluto tener un blog (o un sitio de contenido —canal de Youtube, podcast—, que vendría a ser lo mismo). 

¿Qué hago para promocionar mis libros? ¿Es incompatible el marketing para escritores con no tener blog?

Lead magnet: ¿sirve regalar el primer libro de tu saga?

Lo primero: no tener blog no significa no tener web. Un blog y una web no son lo mismo. La web es esa página estática donde dices quién eres y lo qué haces. Donde debe quedar bien definido a qué género te dedicas y por qué debería leerte la persona que aterrice ahí. 

Por ejemplo: www.anagonzalezduque.com es mi web. Que sí, que tiene un blog, pero podría no tenerlo. 

Esa web tiene que tener algo muy, muy importante: una cajita de suscripción para captar los emails de tus lectores. En esa cajita de suscripción puedes poner como regalo el primer tomo de una saga. Por ejemplo, una saga de ciencia ficción. Y luego, cada tomo enlaza al siguiente. De manera que teóricamente de 10 personas que se descargan el 1º, 1 comprará el segundo. Para que hagas tus cálculos del número de personas que tendrían que llegar a tu web (cosa que sin el SEO del blog me temo que solo puede hacerse mediante publicidad pagada). 

Problemas que tiene esto: funciona bien si eres un escritor conocido. Si has escrito otros libros o has tenido un blog durante mucho tiempo y ahora has decidido dejar de bloguear porque estás hasta los mismísimos. O porque tienes una crisis existencial. A saber. Si ya tienes una audiencia, estarán encantados de leer ese primer tomo gratis y lanzarse a por el segundo. 

Peeeero…si acabas de empezar, la mayoría de la gente no va a querer tu libro gratuito. No lo descargará. Porque no te conocen y no tienen tiempo que perder en alguien que no conocen. Aún así, de los que se lo descarguen, la gran mayoría no lo leerá. La gente concede muy poco valor a lo que es gratis, así que no te servirá para vender el resto de la saga como tú habías pensado. Es así de triste. Comprobado cientos de veces. 

Las redes sociales sirven si ya tienes audiencia

El género es también determinante de si necesitas o no un blog. Por ejemplo, la poesía no necesita un blog hoy en día. De hecho, es bastante inútil tenerlo porque no puedes hacer SEO-on-page en un poema. Así que lo ideal en caso de que escribas poesía es usar las redes con ojo. 

Instagram es tu red si quieres generar una audiencia lectora de poemas. Lo mismo si tu género es el microrrelato. Aquí te pongo el ejemplo de Elvira Sastre, poeta que lo hace muy bien en instagram. 

En este caso, es fundamental dominar la red social, los hashtags, tener claro lo que se puede y no se puede hacer y cómo llegar a más gente y, sobre todo, tener un link a esa web en la que captar los correos de tus lectores. (¿Sabes que en la plataforma de MOLPE tenemos un curso enterito enseñándote a sacarle partido a instagram? Guiño, guiño).

En la novela, las redes sociales no son más que la entrada del embudo de ventas. Están ahí para llevar a la gente a tu web (que puede o no tener blog). 

En la no ficción, el blog o el sitio de contenido es indiscutible porque es lo que te da autoridad. Ahí no te queda tu tía. 

Tener un blog de escritor es un asco

Puede que te sorprenda la afirmación anterior. Sobre todo, viniendo de mí, que no solo tengo dos blogs sino un canal de Youtube y un podcast. O sea, cuatro sitios de contenido activos. 

¿Por qué digo que es un asco?

Porque tener un blog de escritor no tiene nada que ver con lo que el escritor piensa que es un blog de escritor. Un blog de escritor no es un diario en el que volcar tus neuras con las que «enamorarás» a tus lectores.

Nada más lejos de la realidad, me temo. 

Cuando escribes un blog, lo escribes para tu lector. Para el lector al que quieres atraer, así que el éxito de tu blog —oh, sorpresa— normalmente no tiene nada que ver con lo bien que escribas y mucho con lo que sepas del algoritmo de Google y de cómo busca Google sus artículos. Es decir, que lo tiene todo que ver con la idea de quién es tu lector objetivo.

Cuando escribes un blog no escribes para ti. No escribes para obtener una liberación emocional aunque a veces lo consigas. Y un blog lleva mucho trabajo hasta que te puedes permitir bajar el ritmo. 

Cuando mis alumnos llegan al curso de visibilidad o cuando tienen la primera sesión de estrategia, este es el primer impacto. Porque todo lo que pensaban que era correcto en un blog se les pone patas arriba. 

Eso sí, a los seis meses- al año de hacer las cosas bien, Google les devuelve el favor en forma de tráfico orgánico cada vez más creciente. 

Pero es que los escritores superventas no tienen blog…

Me descojono cada vez que oigo este argumento en favor de no tener blog. La mayoría de los superventas que llegaron a superventas antes de la época del marketing online no han necesitado el blog para llegar ahí. Vale, pero entonces tampoco existía Netflix, ni Amazon, y los anticipos daban para vivir. Y había unicornios bajando por el arcoiris.

Es como si alguien me dice: «pero es que antes no había congeladores» como excusa para justificar que hay que ir al mercado a comprar todos los días. Oiga, pues muy bien, qué quiere que le diga. Pero es que esto no es el Ministerio del Tiempo y vivimos en la era que vivimos y nos tenemos que ajustar al mercado editorial de hoy. 

Y no es cierto que todos los superventas no tengan blog: si te fijas,  Elisabet Benavent sigue manteniendo el blog que generó su primera audiencia, sin el cual no estaría donde está, Blue Jeans tiene un canal de Youtube que mantiene la suya o Juan Gómez Jurado tiene un podcast. Por poner algunos ejemplos de la geografía española, que nada tiene que ver con la americana. 

En fin… ¿qué opciones me quedan si no quiero tener un blog de escritor?

  1. Pagar publicidad de tus libros. Facebook, Twitter, Instagram, Google, incluso Amazon tienen publicidad pagada. Eso sí, tienes que tener muy claro cuál es el público objetivo al que vas a dirigir las campañas si quieres que te sirvan de algo. En la plataforma, también tienes un curso de Facebook Ads para que sepas hacerlo.
  2. Contratar a alguien que te lleve todo el marketing de tus libros: en este artículo te explicamos cuánto costaría eso, pero oye…
  3. Sacarte la lotería de navidad. 

Pues sí, porque uno de los problemas en esto es que quien no tiene dinero, tiene que tirar de tiempo. 

Y una de las ventajas fundamentales del blog es que, a pesar de todo el tiempo que te quita al principio, es tiempo que te devuelve si haces las cosas de forma correcta.