Escribir un libro y publicarlo con una editorial

Si estás leyendo este artículo es porque compartes un sueño con muchas personas: escribir un libro y publicarlo con una editorial.

Desde siempre, los escritores han dependido de ellas para ver sus obras publicadas, son ellas las que se han encargado hasta la llegada de internet del trabajo de maquetar, corregir y promocionar tu obra y también han sido las responsables de que tu libro esté disponible en la mayor cantidad de librerías y grandes superficies posibles.

Aunque hoy en día tenemos a nuestro alcance otras opciones como la autopublicación, la mayoría de autores noveles siguen pensando en las editoriales como opción preferente.

Quizá imaginas ese momento en el que entras en una librería, localizas tu novela en una mesa de novedades y, después de comprobar disimuladamente que nadie te mira, le haces cuarenta y siete fotos y la pones en la parte alta y se vea mejor. 

Yo he vivido esa escena más de una vez. Soy autora híbrida, he publicado tanto de manera independiente como con editorial, la última vez, en septiembre de 2026, Muerte en el club de lectura, publicada por Newton Compton Editores.

También trabajo como lectora editorial para la agencia literaria Sandra Bruna y como mentora de escritores para ellos y en MOLPE. Esto me ha permitido conocer el proceso desde varios lugares: como autora que presenta un proyecto, como profesional que analiza manuscritos y como mentora que ayuda a otros escritores a preparar una audiencia y un lanzamiento antes de intentar moverla.

Y puedo adelantarte algo: publicar con editorial es posible, pero no basta con terminar un manuscrito, adjuntarlo a un correo y esperar que alguien reconozca inmediatamente que está ante el próximo fenómeno literario internacional.

Entre escribir «Fin» y firmar un contrato hay bastante trabajo. Vamos a verlo.

¿Por qué es importante entender eso?

Porque muchos escritores, hartos de los rechazos caen en brazos de personas con pocos escrúpulos y editoriales falsas que se lucran a costa del escritor.

Como regla general, te aconsejo que desconfíes de todas las editoriales que contacten contigo sin que les hayas enviado tu manuscrito. Del mismo modo, desconfía de editores que alaban tu obra y te dedican los más altos honores. Como última norma, y más importante, corre como el viento cuando te pidan dinero por publicarte.

Antes de avanzar, quiero hacer un inciso a esta última norma.

Algunas editoriales se presentan a sí mismas como coedición o autoedición. Basan su negocio en ofrecer servicios de edición al autor. Son un negocio legítimo, te puede gustar más o menos, pero dejan las cosas claras de entrada. De hecho, son una opción como cualquier otra para sacar adelante tu libro. Si no sabes cuáles son las opciones que tienes para publicar un libro, te cuento en este artículo cuáles son. 

El problema aparece cuando una empresa se presenta como editorial tradicional, pero su verdadero cliente no es el lector: eres tú.

Una editorial tradicional gana dinero, principalmente, cuando vende libros. Si todo su beneficio procede del pago inicial de los autores, estamos hablando de una coedición. Y si no lo aclara (te obliga a la venta de X ejemplares, por ejemplo), de una editorial pirata

Pasos para escribir tu libro y publicarlo con editorial

Antes que correr hay que caminar, ¿verdad?

Pues eso.

Antes de publicar, tenemos que escribir nuestro libro.

Poco te puedo contar sobre cómo escribir un libro, porque hay cientos de miles de artículos en Internet que te explican cómo hacerlo. Y cientos de miles de libros como los que te menciono en este post. Sin embargo, vamos a ver algunos pasos que puedes dar para hacerlo.

Antes de buscar editoriales necesitas tener un libro. Parece una obviedad, pero muchas personas empiezan a investigar sellos, agentes y contratos cuando apenas han escrito cuatro capítulos y una escena suelta que les encanta.

Salvo casos concretos (autores con una trayectoria consolidada, encargos editoriales o determinados libros de no ficción), una editorial querrá valorar el manuscrito completo.

Vamos, por tanto, a empezar por el principio.

Trabaja una idea con posibilidades

No creo demasiado en la búsqueda obsesiva de una idea que nadie haya utilizado antes.

La mayoría de los grandes temas de la literatura llevan siglos acompañándonos: el amor, el poder, la pérdida, la familia, la ambición, la culpa, el deseo de pertenecer, la venganza o la búsqueda de identidad. Lo que cambia es la mirada del autor, el contexto, los personajes y la manera de contar la historia.

Yo escribo novela amable: es decir juvenil, romántica feelgood y cozy mystery. Cuando escribí Muerte en el club de lectura, no necesitaba inventar el primer asesinato de la historia de la literatura. Necesitaba crear un misterio atractivo, un entorno reconocible, unos personajes capaces de sostener una serie y una voz propia.

Ahora bien, si tu objetivo es publicar con una editorial, necesitas levantar de vez en cuando la cabeza del manuscrito y mirar el mercado.

Esto no significa copiar lo que se está vendiendo. Tampoco recomiendo lanzarse sobre una tendencia cuando ya aparece hasta en las bolsas de tela de las ferias editoriales. Cuando termines la novela, quizá el mercado haya cambiado y todo el mundo esté cansado de aquello que parecía imprescindible.

Analizar el mercado significa comprender:

  • Qué lector puede interesarse por tu libro.
  • En qué género y subgénero se encuadra (créeme, es uno de los problemas que me encuentro en las sesiones, y en eso se basa mucha parte del marketing)
  • Qué obras actuales podrían ser comparables: ayudará al editor o al agente a situarla.
  • Qué editoriales publican libros similares.
  • Qué elemento diferencia tu propuesta.

Una idea puede ser magnífica desde el punto de vista literario y, sin embargo, resultar difícil de colocar. También puede tener potencial comercial, pero estar desarrollada de una forma que no aprovecha ese potencial.

El mercado no debe escribir tu libro por ti, pero ignorarlo por completo tampoco suele ser una estrategia brillante. Las editoriales no son ONGs, son empresas y quieren hacer dinero.

Por supuesto, esto no significa que debas escribir lo que se vende. Al contrario, si tienes una idea revolucionaria capaz de romper el mercado, por favor, siéntate y escribe a la de ya.

Escribe

Como digo en el final del podcast de El escritor emprendedor, sé bueno y escribe. No hay mucho más. Si quieres escribir un libro y publicarlo, tienes que sentarte y ponerte manos a la obra.

Puedes planificar antes de empezar o descubrir la historia mientras avanzas (según seas mapa, brújula o paisajista). Puedes escribir todos los días o reservar bloques durante la semana. El método puede variar. Lo que no cambia es la necesidad de terminar.

Durante esta etapa, intenta no convertir la búsqueda editorial en una forma sofisticada de procrastinación. Investigar agencias durante tres horas puede hacerte sentir tremendamente profesional, pero no aumenta el número de palabras de tu manuscrito.

Concéntrate primero en construir la mejor historia que puedas escribir en este momento.

No quiero profundizar mucho más en este apartado, ya te lo he dicho antes, hay millones de artículos en Internet sobre cómo escribir un libro. En la plataforma de cursos de MOLPE tienes además master clases de escritores con muchas tablas (Elia Barceló, Félix J. Palma, José Antonio Cotrina, David Lozano, etc, etc)  para hacerlo. Ya no tienes excusas, simplemente, siéntate y hazlo.

Es importante que tengas claro que las editoriales quieren libros enteros. De la misma forma que nunca comprarías una casa sobre plano, las editoriales no comprarán un producto sin terminar. Buscar una editorial para enviar los primeros capítulos, es como empezar la casa por el tejado. No te agobies innecesariamente, escribe sin prisas y sin tiempos, date espacio para disfrutar de la escritura. Pero escribe. 

Revisa 

No caigas en el error de enviar un libro sin revisar a una editorial. Ninguna editorial del mundo publicará un libro lleno de faltas y errores, y si lo hace no deberías querer trabajar con ellos. Para publicar tu libro con una editorial debes entregar el manuscrito lo más limpio posible.

Lo más habitual es dejar descansar el manuscrito al menos un mes antes de empezar con la revisión. Haz varias revisiones: una para ortografía, otra para errores gramaticales, otra para estilo… Pero tampoco te pases mucho, no te estanques en esta parte, ya que debes avanzar y terminar.

Deja que lo lean

Una vez hayas corregido y revisado tu manuscrito busca algunos lectores cero. En este blog encontrarás artículos sobre cómo escoger buenos lectores beta. Es importante que cuentes con varios lectores cero de confianza con los que trabajar.

Los lectores cero deben ser personas que conozcan el género de tu libro. También debes tener cierta confianza con ellos, tienen que ser personas dispuestas a decirte la verdad (sobre todo, tienen que ser personas que te digan las cosas claras y que no tengan miedo de hacerte «daño»). Deben ser lectores con criterio.

En este punto, puede que prefieras contratar los servicios de un lector editorial (ideal si es tu primera novela porque ninguno nacemos aprendido y la novela puede tener mil fallos que tú no ves). Hacerlo no te asegura que tu libro vaya a ser aceptado en la editorial, pero sí que mejorará las posibilidades, pues el resultado final será el mejor posible.

Un lector editorial trabajará cuestiones como estas:

  • ¿El conflicto principal aparece con suficiente claridad?
  • ¿La historia avanza o se detiene durante capítulos enteros?
  • ¿Las decisiones de los personajes resultan creíbles?
  • ¿Cada escena cumple una función?
  • ¿La tensión crece?
  • ¿Existen contradicciones?
  • ¿El desenlace resuelve lo que la novela ha planteado?
  • ¿El tono se mantiene?
  • ¿El comienzo genera interés?
  • ¿La extensión resulta adecuada para el género?

Además del estilo, las repeticiones, los diálogos, la puntuación y la corrección lingüística.

Una editorial no espera necesariamente recibir un manuscrito listo para imprimir. Si lo acepta, el texto pasará por un proceso de edición. Sin embargo, eso no te autoriza a enviar un borrador descuidado con la esperanza de que la editorial descubra la obra maestra escondida debajo.

Como lectora editorial, compruebo con frecuencia que los problemas más graves no suelen encontrarse en una coma rebelde. La forma importa porque es lo primero que vemos. Pero corregir todas las tildes no salva una historia que hace aguas por todas partes.

Llegados a este punto, puedes pensar que escribir un libro y publicarlo, te saldrá por un riñón. No es así. Piensa que estás invirtiendo en ti, en tu producto y en tu futuro. Ese manuscrito será tu carta de presentación, por lo que más te vale caer bien.

Prepara el manuscrito para enviarlo

Antes de presentar la obra, limpia el documento.

No hace falta diseñarlo como si fuera el libro ya publicado. De hecho, una maquetación demasiado creativa puede dificultar la lectura. Utiliza un formato profesional y sencillo:

  • Una tipografía legible.
  • Un tamaño de letra cómodo (12-14 px).
  • Interlineado suficiente.
  • Márgenes normales.
  • Capítulos claramente identificados.
  • Páginas numeradas.
  • Datos de contacto.
  • Título de la obra.
  • Nombre o seudónimo del autor y dónde pueden localizarlo.

Comprueba también que estás enviando la versión correcta. Puede parecer un consejo innecesario hasta que alguien adjunta el archivo llamado «NOVELA DEFINITIVA AHORA SÍ 7 corregida de verdad.docx».

Guarda una versión final con un nombre reconocible y evita seguir retocándola mientras realizas los envíos. Si modificas el archivo continuamente, acabarás sin saber qué versión ha recibido cada persona.

Agencias literarias

Los agentes son intermediarios entre el escritor y las editoriales. A no ser que tengas contactos dentro de las editoriales, es muy complicado que tu manuscrito pase las primeras cribas. Las agencias y los agentes se encargan de leer el material que les llega, valorar su calidad y enviarlo a la editorial que más posibilidades tiene de aceptarlo.

Lo bueno de trabajar con un agente es que te ahorras muchos problemas de logística. Los agentes saben muy bien qué busca cada editorial y no suelen fallar el tiro. Si llegas a las puertas de una editorial de mano de un agente, los editores te verán con otros ojos, pues sabrán que tu obra pasó el corte de calidad de la agencia.

Qué hace una agencia literaria

Una agencia literaria actúa como intermediaria entre autores y editoriales, pero su trabajo va mucho más allá de reenviar manuscritos.

Un buen agente conoce:

  • El mercado editorial.
  • Las líneas de los distintos sellos.
  • Los editores responsables de cada catálogo.
  • Los tipos de proyecto que pueden interesarles.
  • Los contratos y la negociación de derechos.
  • Las posibilidades internacionales o audiovisuales de una obra.
  • El momento adecuado para presentar cada propuesta.

Cuando una agencia decide representar un manuscrito, está poniendo también en juego su criterio y su relación con los editores. Por eso la selección es exigente.

Desde mi trabajo como lectora editorial y mentora para la agencia Sandra Bruna he comprobado algo que muchos autores olvidan: el agente no busca únicamente textos bien escritos. Necesita proyectos que pueda defender ante una editorial concreta.

Una novela puede estar correctamente escrita y no encajar en el mercado actual. Puede llegar en un momento en el que varios sellos acaban de publicar algo parecido. Puede tener una idea atractiva, pero necesitar todavía una revisión estructural profunda. O puede ser una buena obra cuya ubicación comercial no está clara.

Esto explica por qué un rechazo no siempre equivale a «tu libro es malo». A menudo significa «no sabemos dónde colocarlo», «no es lo que buscamos ahora» o «todavía no está preparado».

También conviene aclarar una confusión habitual: una agencia literaria seria no suele cobrarte por representar tu obra. Si consigue un contrato, recibe un porcentaje de los ingresos que genere el autor. Ese porcentaje debe aparecer claramente en el contrato de representación.

Las agencias pueden ofrecer aparte lecturas, informes o mentorías profesionales. En ese caso estás contratando un servicio concreto y debes saber que pagarlo no garantiza la representación posterior.

Decide si necesitas agente

No todas las publicaciones tradicionales requieren pasar por una agencia.

Algunas editoriales independientes reciben manuscritos directamente. Otras abren periodos concretos de recepción. También existen premios literarios que incluyen publicación, convocatorias y contactos profesionales que pueden acercar un proyecto a un editor.

Sin embargo, muchas grandes editoriales y sellos trabajan principalmente con proyectos que llegan a través de agencias, scouts o contactos de confianza. El volumen de originales recibidos hace muy difícil gestionar todos los envíos espontáneos.

No necesitas cualquier agente. Necesitas uno que trabaje con tu género y comprenda el proyecto. Revisa los autores que representa cada agencia, sus condiciones de recepción y la información disponible en su página web. Algunas están cerradas a manuscritos, otras solo reciben propuestas durante determinadas fechas y otras piden materiales muy específicos.

Saltarse esas indicaciones no demuestra iniciativa. Demuestra que no las has leído.

Un lugar para cada cosa

De la misma forma que en Mediamarkt no se vende repostería vegana, no puedes ir a cualquier editorial con tu obra. Las editoriales no publican cosas al tuntún, la mayoría de ellas tienen una imagen de marca y un género o estilo de libros que suelen publicar. 

Las grandes editoriales de nuestro país (Planeta o Penguin) disponen de sus propios sellos especializados. Es decir, que si escribes terror no deberías ir a Planeta, sino a Minotauro. Eso no significa que no existan excepciones. Por ejemplo, Planeta publicará la novela de Stephen Chbosky, Amigo Imaginario, que es una novela de terror y lo hará con su propio sello. Aunque esto es una excepción y se debe a la repercusión del nombre del autor.

Del mismo modo, hay editoriales que buscan pescar entre el famoseo televisivo y otras que cuidan su catalogo para que no haya «literatura comercial». Aunque esto también está cambiando.

Antes de enviar tu libro a las editoriales, debes hacer una lista de todas ellas. Coge una hoja de Excel y anota entre otras cosas:

Nombre de la editorial.

Género que publican.

¿Aceptan manuscritos?

Nombre del editor (si está presente)

Forma de recepción de manuscritos.

Soy muy pesada, pero hazme caso, por favor. No envíes por enviar. Fíjate muy bien. Si no estás seguro, revisa su catálogo y si aún así tienes dudas, ponte en contacto con la propia editorial y pregúntales.

Esta fase requiere tiempo e investigación. Si quieres entrar en el mercado editorial, lo menos que puedes hacer es conocerlo.

Puedes organizar esta información en una hoja de cálculo con columnas para la editorial, el sello, la persona de contacto, las condiciones, la fecha de envío, la respuesta y el seguimiento.

Sí, escribir un libro y publicarlo incluye hacer hojas de cálculo. Nadie lo cuenta en las películas, probablemente porque ver a un escritor completar una celda de Excel no tiene la misma intensidad dramática que contemplarlo arrojar páginas arrugadas al suelo. Pero es bastante más útil.

Además, estudiar catálogos te ayudará a conocer mejor el sector. Si quieres trabajar en el mercado editorial, conviene saber quién publica qué.

Envía tu propuesta editorial 

Ahora viene la parte que todos estábamos esperando. Enviar el manuscrito. Pero como todo, escribir un libro y publicarlo, tiene sus reglas. ¿Recuerdas el último punto del Excel de las editoriales? Ese es importante.

¿Cómo envías tu manuscrito a la editorial? Pues dependerá de lo que ponga en ese punto. Cada editorial tiene unos medios. Algunas quieren recibir el manuscrito completo en PDF, otras lo quieren completo en cualquier formato tipo DOC. Las hay que prefieren una propuesta editorial completa. Otras quieren una carta de presentación y unos capítulos o páginas de la obra para hacer una valoración.

Sea como sea, es tu deber entrar en la página web de la editorial y leer los requisitos de envío de manuscritos. Además, tienes que fijarte en que acepten manuscritos en ese momento, ya que de otra forma irá directamente a la papelera.

Utiliza siempre un tono neutro al dirigirte a las editoriales. No seas de escayola, pero tampoco te pases de gracioso. Si redactas un correo, siempre que puedas, dirígete al editor por su nombre (eso demuestra que te has tomado tiempo en investigar). Preséntate y cuenta lo que estás buscando en la editorial, pero sin irte por las ramas.

Un email en condiciones

Al redactar el correo debes ser directo. Tienes que convencerlos, pero sin pasarte. A lo editores no les importa que tu sueño de juventud fuera ser escritor, eso vendrá con las contraportadas y las entrevistas. Ahora tienes que engancharlos y venderte.

Los editores reciben cada día cientos de correos. No eres el único que sueña con escribir un libro y publicarlo; si les haces perder el tiempo, te irás a la papelera. Diles por qué has elegido su editorial, qué es lo que te gusta y tus razones para publicar con ellos. Si conoces a alguien que publique o trabaje con ellos, díselo también.

A continuación, explica el motivo de tu correo. Intenta aporta algo, no les digas que quieres publicar con ellos, eso ya lo saben. Diles que estás trabajando en tu novela y que te encantaría publicar con ellos. Por supuesto, deja tus datos de contacto al final del correo.

Una propuesta editorial

Algunas editoriales te pedirán que les envíes una propuesta editorial. Las propuestas te permiten desarrollar la información relevante y con ella puedes complementar una carta de presentación. Las propuestas editoriales, normalmente se componen de:

  • Nombre del autor y título de la obra.
  • Dos o tres páginas con la sinopsis y el argumento resumido en un par de líneas. Tienes que presentar un resumen claro que permite visualizar tu obra.
  • El índice y uno o dos capítulos como toma de contacto (por eso es tan importante que tus primeros capítulos enganchen).
  • Breve currículum literario (si lo tienes). En esta parte puedes hablar de presencia en antologías, premios y apariciones en medios.
  • Puedes ofrecer unos pocos datos de mercado. ¿Se vende mucho tu género? ¿Hay alguna novela con temática parecida que haya sido un éxito de ventas? Demuestra a tus editores que sabes de lo que vas.
  • Ideas para promocionar tu libro. Aquí va muy bien tener una web de escritor, redes sociales, email marketing y contactos en el mundo editorial.

En la plataforma de MOLPE tienes un curso sobre cómo elaborar una propuesta editorial paso por paso y, por supuesto, te ayudamos a construir  la parte de visibilidad que tan importante es en este punto para convencer a los editores.

Tener miles de seguidores no convierte automáticamente un manuscrito mediocre en una buena novela. Pero también sería ingenuo afirmar que la capacidad de llegar a lectores no influye.

Las editoriales son empresas. Necesitan vender libros. Cuando valoran un proyecto, además de la calidad y del encaje, pueden tener en cuenta la trayectoria del autor, su visibilidad, su comunidad y su disposición para participar en la promoción.

Esto no significa que debas transformarte en una celebridad de TikTok antes de enviar tu primera novela. La visibilidad acompaña al libro.

La sinopsis para un profesional no debe esconder el desenlace. No estás escribiendo el texto de la contracubierta. El agente o el editor necesita conocer la historia completa, saber cómo se resuelve y comprobar si la estructura se sostiene. La sinopsis es un documento de marketing (también te ayudamos con ella en la plataforma)

Y, por último, es importante elegir bien los comparables. No pongas que tu novela es una mezcla entre Harry Potter, Cien años de soledad y El código Da Vinci con la sensibilidad de Jane Austen porque lo único que conseguirás es marear al editor.

Busca títulos recientes que compartan género, lector, tono, ambientación o propuesta. Los comparables sirven para ayudar a entender dónde podría situarse la obra, no para asegurar que venderás ochenta millones de ejemplares.

Envía, registra y espera

Cuando tengas listo el manuscrito, la propuesta y la lista de destinatarios, puedes empezar los envíos.

Lleva un registro de:

  • Qué has enviado.
  • A quién.
  • En qué fecha.
  • Cuándo corresponde hacer seguimiento.
  • Qué respuesta has recibido.

Respeta los tiempos indicados. Si la editorial señala que tarda seis meses en responder, escribir a los quince días para preguntar si ha podido leer tu novela no acelerará el proceso.

Tampoco envíes mensajes semanales «por si el correo anterior se perdió».

Si no aparece ningún plazo, puedes hacer un seguimiento educado después de un tiempo razonable. Un único correo breve será suficiente.

La espera forma parte del proceso y puede ser larga. Por eso conviene no paralizar toda tu carrera alrededor de una respuesta. Empieza otro proyecto, continúa trabajando tu comunidad, aprende y sigue escribiendo.

Aprende a interpretar el rechazo

Recibir un no duele.

Da igual cuántas veces te expliquen que forma parte del oficio. Has dedicado meses o años a una historia y esperas que alguien vea en ella lo mismo que ves tú.

Sin embargo, un rechazo editorial no siempre contiene una valoración literaria completa. Muchas respuestas obedecen a cuestiones de catálogo, calendario, presupuesto, mercado o posicionamiento.

Si recibes una explicación personalizada, léela con calma. No contestes en caliente para demostrar que el editor no ha entendido tu obra. Valora si esa observación coincide con la de otros profesionales o lectores.

Si acumulas rechazos, revisa el proceso y te recomiendo encarecidamente una informe técnico de lectura profesional que revise la novela.

No obstante, puede que la novela sea buena y simplemente no encaje en el catálogo. La publicación tradicional no es la única medida de calidad ni la única manera válida de llegar a los lectores.

Yo defiendo desde hace años el modelo híbrido precisamente porque cada proyecto puede necesitar un camino diferente. Algunas obras encuentran su lugar en una editorial. Otras funcionan mejor mediante autopublicación. Y una misma autora puede combinar ambos modelos a lo largo de su carrera.

El objetivo no debería ser publicar de cualquier manera. Debería ser tomar una decisión informada y coherente con el libro, el lector y tu proyecto profesional.

 Escribir un libro y publicarlo no termina con el contrato

Firmar un contrato editorial es una alegría inmensa, pero no es el final del proceso.

Después llegarán la edición, las correcciones, las decisiones sobre la cubierta, la preparación del lanzamiento, la promoción, las presentaciones y la relación con los lectores. Y, sobre todo, intentar que el libro llegue a ser longseller. En algunos proyectos tendrás más capacidad de decisión y en otros, menos.

Lee siempre el contrato antes de firmarlo. Si no comprendes alguna cláusula, consulta a un profesional. 

El camino editorial se construye antes de llamar a la puerta

Escribir un libro y publicarlo con una editorial es posible. También es un proceso lento, competitivo y bastante menos romántico de lo que parece desde fuera.

Necesitas escribir una obra sólida, revisarla, pedir ayuda cuando sea necesario, conocer su lugar en el mercado, investigar editoriales o agencias, preparar una propuesta profesional y aceptar que no todas las respuestas dependerán de la calidad del manuscrito. Además de construir una audiencia de lectores.

Mi experiencia como autora y como lectora editorial me ha enseñado que el talento importa, pero llega mucho más lejos cuando lo acompañan el trabajo, el conocimiento del sector y una estrategia.

Si tienes un manuscrito terminado, pero no sabes si está preparado, qué editoriales podrían encajar o cómo presentar una propuesta profesional, dentro de la plataforma de cursos encontrarás formación para orientarte y un soporte para resolver todas tus dudas. También puedes empezar por una sesión de estrategia para analizar tu caso, ordenar los siguientes pasos y evitar que tu novela emprenda una gira indiscriminada por todos los buzones editoriales de España.

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